El corazón late con las versiones de Rock Al Parque



De rockeros para rockeros en Bogotá (o los que quieren serlo). Hablamos con los protagonistas, los músicos de la casa, los de Bogotá, que saldrán a darla toda en Rock al Parque 2015. Porque en esos tres días miles de rolos salimos a disfrutar de música en compañía de un buen parche, y es que quién no iría a ver a los amigos y bandas internacionales, por cero pesitos, ‘al gratin’.

La ‘escena’ rockera de Bogotá es bien diversa y tiene unas dinámicas reconocidas por su comunidad, sitios clásicos, el parche de los ‘ensayaderos’, la ropa, la tradición, y claro, su público. Por eso “todo metalero bogotano debe saber que existe Rock al Parque, debe conocer las tiendas musicales de la 19 como Rolling Disc y Omni 19. Debe conocer de la existencia de Cuadra Alegre (o picha), de Abbott y Costello, y debe saber quienes son Jorge Mackenzie, Gonzalo y Bollachs, Lucho Barrera y Andrés Durán”, le dijo a CÍVICO Sebastián Rodríguez de la banda Tears of Misery. ¿Le suena familiar todo eso?, bien entonces tal vez usted sea un rockero de verdad y no solo de pinta.

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Por si es nuevo y no comprende por qué este festival que lleva 21 años paraliza a la ciudad, le contamos cómo es la movida del rock en Bogotá, porque este festival es el sueño y paso obligado de todo rockero. Si aún no lo conoce, este es el listado de artistas que se presentará en Rock al Parque 2015.

Karina Ortega, voz de Sacred Goat (una vieja con una voz brutal para el que le gusta el gutural) que cuando está en un escenario se trasforma, “como al estilo Dr. Jekyll y Mr Hyde, porque se sale esa otra parte de mí”, es de las que cree que la escena se divide en dos: músicos y público.

La de los músicos es “donde existe un buen porcentaje de bandas de diferentes géneros que ofrecen calidad y propuestas realmente interesantes. La otra escena es el público, en la cual veo ciertos contrastes extraños, en la medida en que a veces pareciera no existir un público sólido para ese tan grande porcentaje de bandas emergentes que hay”.

Óscar Correa, cantante de The Hall Effect (pasaron por convocatoria, no por ‘rosca’) cree que el público puede dividirse en dos, el cerrado y el abierto. “El primero es el que se queja por todo, por los cambios, por lo nuevo, por lo viejo, por todo. Y viven más amargados que felices. Y el abierto es el que le da la bienvenida a todo, hace críticas constructivas y simplemente si no le gusta, no escucha y listo. Viven felices más”.

Gente es lo que hay, pero muchas veces pasa que entre toque y toque se encuentra a los mismos de siempre y se hace un llamado a la audiencia, que caigan a todos los toques, no solo a los que son gratis.”En algunas ocasiones uno se encuentra en un evento y termina tocando para los mismos músicos. Música para los músicos de las otras bandas. También son público pero ¿dónde está el público real? El que uno espera que apoye las bandas emergentes, que pague una entrada”, cuestiona Karina.

Sebastián dice que “en Bogotá, hay públicos educados que saben de música, que les gusta apoyar y apreciar a un banda que se rompe el culo para brindarles lo mejor, pero también existe un público fastidioso, que solamente va a criticar a las bandas, pide rebaja en la entrada de un evento y si no se la dan prefiere gastarse la plata en trago barato en una esquina“.

Aunque hay miles de rockeros en Bogotá, hay que trabajar en la consolidación del público que apoye realmente el trabajo de los músicos. Pero claro, no es una cuestión general, para Óscar y The Hall Effect, su público es muy cercano, siempre está pendiente de ellos, de qué están haciendo, les siguen la pista y cuando hay concierto, ahí caen siempre. “No importa el lugar, lo importante es el público”.

La farra metalera

Claro que hay plan de farra al estilo metalero, con puro ‘tupa tupa’ y ‘merecumdeath’. Hay algunos que les gusta tomar en una tienda, escuchando en rockola las canciones clásicas de siempre. “A otros les gusta ir a un bar a ver videos y escuchar música. Otros simplemente gustan de ir a ‘pantallear’ a bares”, Sebastián dice que ha hecho todas las anteriores. También están los hogareños que se quedan encasa con el parche de amigos. Pero eso si, “cuando hay eventos de metal nacional no hay nada como tomarse una pola frías viendo a los grandes talentos que hay en esta ciudad, siempre pagando la boleta completa”.

Se piensa que los metaleros se dan pata a diestra y siniestra porque sí, pero el que no se ha metido a un ‘pogo’ mejor que no opine. La convivencia es eso, el que no quiere no entra, el que se cae lo levantan (para ayudarlo), a las chicas las protegen, y entre metalerlos se apoyan (‘poguear’ es mejor que ‘perrear’).

De no creer, pero muchas personas aún piensan que todos los rockeros son mechudos, que se visten de negro hasta los cucos, que todos están tatuados o que son unos ‘marihuanos’. Y el mito más ridículo, que ‘todos son satánicos’.

Para Sebastián “todas las generalizaciones para caracterizar a una tribu urbana o subcultura están mandadas a recoger, en todo lado hay gente buena y gente mala, debo decir que por mi experiencia personal más del 80% de metaleros que conozco son profesionales y personas brillantes”. También hay metaleros de corbata, chicas de sastre y tacón, seguro todos han conocido a un metalero que no parece metalero.

Karina está de acuerdo en que todas esas creencias hay que desecharlas, “hoy en día estigmatizar por ciertas tendencias musicales no es sinónimo de nada, ni de cómo puede llegar a ser realmente una persona. Diría que las etiquetas como: metalero, metalera punkero, punkera o hardcorero ayudan más a fragmentar una sociedad que constantemente está siendo remendada”.

Al final todos son iguales, personas con un gusto musical en común. Y es para la audiencia que ellos gastan y gastan plata en videos, ensayos, grabaciones y cuanto vaina salga. Todos estos músicos, a su manera, trabajan para compartir su música y disfrutar de espacios como Rock al Parque para acercarse al público, al de siempre, al nuevo, al cerrado y al abierto.

“Queríamos hacerlo por nosotros mismos y mostrar el material nuevo, volver a conectarnos con la gente porque nos desaparecimos del mapa, y queríamos hacerlo a pulso”, explica Óscar (The Hall Effect). Y pues el plan va andando, porque no en vano quedaron de segundo lugar en el puntaje de la convocatoria. (Su último trabajo es My Red Headed Woman).

Los tipos están en un proceso diferente, quisieron volver al festival no como banda invitada. Están sin manager, hacen autogestión, y al final la mejor carta de presentación es la música, la calidad de su trabajo y su puesta en escena.

Amigo metalero, la ‘escena’ será fuerte en la medida que (por parte del músico) se presente material de calidad, sin importar el género porque todo tiene su público, esa es su hoja de vida. (Cobre por lo que hace, no regale su trabajo). Y el público apoye realmente el talento nacional.

Sandra Defelipe, Cívico

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