Cinco puntos que ha dejado la ley del cine desde su aprobación



La ley 397 de 1997 fue la primera iniciativa en el país que bajo un marco legal buscaba generar mejores niveles de rendimientos económicos en la industria cinematográfica, esto teniendo en cuenta las casas productoras como también los exhibidores de las cintas.

Allí se vieron varios vacíos, pero dentro de los principales problemas es que el Estado destinaba bajos recursos para las producciones cinematográficas, lo que llevó a la creación de la Ley 814 de 2003 que impuso la Cuota para el Desarrollo Cinematográfico que viene de la mano de los exhibidores, los distribuidores (quienes distribuyen las películas en el país) y los productores colombianos.

Cada uno de estos debe realizar un aporte respecto a sus ingresos en taquilla que se destinarán a la financiación de producciones nacionales.

Para esto se creó el Fondo de Desarrollo Cinematográfico, un instrumento de financiación que se alimenta de los aportes de los Exhibidores, Distribuidores y Productores, que hace parte del Fondo Mixto de Promoción Cinematográfico (Proimágenes).

La creación de este fondo ha generado una devolución de $137.000 millones al sector de la producción de cine colombiano solo hasta finales de 2016. Por otro lado, en 2012 se Ley 1556 que habla específicamente de la fomentación de actividad fílmica del exterior en territorio colombiano. Con esto se incluyen las contraprestaciones para las películas rodadas en el territorio nacional que cuenta con un 40% del valor de servicios nacionales de rodaje y un 20% en hotelería, alimentación y transporte.

Para Claudia Triana, directora de Proimágenes Colombia, el principal responsable de que esto esté sucediendo es el Gobierno Nacional, porque ha logrado crear todo un sistema de estímulos para el sector cinematográfico del país, con el objetivo de dinamizar la ‘naciente’ industria.

“Desde la creación del Ministerio de Cultura, con la Ley 397 de 1997, de la Dirección de Cinematografía y de Proimágenes Colombia, se comenzó un trabajo sostenido y permanente de creación de estímulos, facilidades de financiación para películas nacionales y reglamentación de lo que hasta el momento se venía haciendo en materia cinematográfica en el país”, expresa.

No obstante, aunque la ley ofrecía buenos beneficios, se quedaba corta en otros aspectos: “se pudieron identificar varias dificultades que solamente se podían solucionar con otra legislación y fue ahí cuando se diseñó, se creó y se firmó la Ley 814”, indica Triana.

La ley 814. La creación de la coloquialmente llamada Ley de Cine en 2003, ha significado para el sector cinematográfico de Colombia una fuente de recursos con los que habitualmente no contaba, lo que ha generado que gradualmente se vaya incrementando la producción de largometrajes nacionales todos los años.

En el artículo 5, por ejemplo, nombrado “Cuota para Desarrollo Cinematográfico”, se hace referencia puntualmente a la contribución parafiscal que deben hacer los exhibidores (salas de cine) y los distribuidores (comercializan los derechos de exhibición): los primeros deben pagar “8,5% sobre el monto neto de sus ingresos obtenidos por la venta o negociación de derechos de ingreso a la exhibición cinematográfica en salas de cine o salas de exhibición”.

Los distribuidores pagan el mismo porcentaje “sobre el monto neto de los ingresos obtenidos por la venta o negociación de los derechos de exhibición de películas cinematográficas no colombianas para salas de cine establecidas en el territorio nacional”.

Además, hay una cuota de 5% que deben pagar los productores de largometrajes colombianos sobre los ingresos netos por la exhibición de sus películas en salas de cines del país.

Dicha ley también creó lo que se conoce como el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico (FDC) que según lo que expresa el Artículo 10º “actúa como una cuenta especial sin personería jurídica administrada por el Fondo Mixto de Promoción Cinematográfica (Proimágenes)”.

Este Fondo maneja los recursos que se obtienen a través de: la Cuota para el Desarrollo Cinematográfico; las operaciones que se realicen con los recursos del Fondo; la venta o liquidación de sus inversiones; las donaciones, transferencias y aportes en dinero; los aportes provenientes de cooperación internacional y las sanciones e intereses, así como los recursos que se le asignen en el presupuesto nacional.

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