Cine y paz: de la mano en el postconflicto

Fuente: Proimágenes Colombia

Si el arte refleja la realidad que vivimos día a día, ¿cuál es la función de los productos cinematográficos en este momento de la historia colombiana? Echamos un vistazo a las películas colombianas que quieren narrar el postconflicto.

En los últimos años, el cine en Colombia ha mejorado su presencia en festivales internacionales notoriamente. Los casos más sonados han sido El abrazo de la serpiente (Quincena de realizadores y los Óscar) y La tierra y la sombra (Festival de Cannes). Ya que las películas de directores y directoras colombianos están ganando atención tanto acá como en el exterior, vale la pena preguntarse, en el marco del posconflicto, el papel que debería jugar el cine. Un ejemplo que puede ayudar a responder esa y otras preguntas es el documental A recomponer de Patricia Ayala y Ricardo Restrepo.

El documental ganó la iniciativa Doctv para Colombia, y cuenta la historia de dos ex-guerrilleros que dejan sus armas para buscar otros caminos, principalmente dedicados a la música, durante el Proceso de Paz. El premio Doctv consiste en US$70.000 para poder finalizar el trabajo, además de talleres en República Dominicana que les dan a los realizadores aún más herramientas para llevar a cabo su proyecto. Este es uno de los casos más recientes de largometrajes o cortometrajes que han buscado financiación para hablar de Colombia, pero desde una perspectiva diferente a la de la guerra.

El cine, en general, “pone en escena conflictos, personajes, historias o situaciones que pueden haber ocurrido o no, y permite su reflexión”, explica Jerónimo Rivera, investigador, escritor y docente de comunicación audiovisual de la Universidad de la Sabana. Resalta también que en el caso del posconflicto, la época que está por venir, ayuda a indagar sobre la verdad, “contar las historias tal como fueron, sacar a la luz aquello que no se ha podido contar”, así como también ayuda a la reconciliación, pues facilita la empatía, entender las razones del otro. “El cine, como documento audiovisual, es fundamental para apoyar estos procesos”, puntualiza Rivera.

Esta mirada más profunda comenzó aproximadamente hace 5 años, con películas que tratan el tema ya conocido del conflicto armado en Colombia desde otras perspectivas. Violencia de Jorge Forero, Los Colores de la Montaña de Carlos Arbeláez, Pequeñas Voces de Jairo Carrillo, Siembra de Ángela Osorio y Santiago Lozano, son sólo algunos ejemplos. “Aún no es un corpus muy grande, pero seguramente en unos años tendremos más, y esto seguramente va a servir para que los colombianos nos enteremos de lo que sucedió, para que sanemos las heridas”, sostiene Rivera.

Pequeñas Voces es otra muestra de cómo el cine puede ayudar a sanar. Este proyecto de Jairo Carrillo nació en el año 2000, cuando él se encontraba en Londres y realizaba talleres de animación con niños. Junto con Carolina Angarita, actual gerente de Google Colombia, surgió una idea: hacer un corto de animación con niños desplazados en Colombia.

Fue un proceso complicado, que reunió a 120 niños a quienes se les pedía que, primero, dibujaran por qué en ese momento se consideraban así mismos como  desplazados. Después, tenían que explicar el dibujo: esas son las historias que cuenta la película. El primer resultado fue un cortometraje que vio la luz en el 2003, y después tuvieron que pasar 7 años buscando presupuesto para poder realizar el largometraje, para el que al final se consiguió apoyo del Fondo de Desarrollo Cinematográfico y de varios festivales de cine internacional.

A pesar de que Pequeñas Voces no fue exitosa en taquilla, le fue muy bien con las críticas, lo que lleva a cuestionar el apoyo del público colombiano para este tipo de iniciativas. Sin embargo, Jairo Carrillo insiste en la necesidad de realizar productos audiovisuales que traten estos temas: “Las películas no van a cambiar nada, pero sirven para humanizar a los dos bandos, para ver que hay más que buenos y malos. Así, se puede construir una paz duradera. El cine ayuda a visibilizar estos problemas”. Con más iniciativas como estas, es posible pensar que la guerra en Colombia pronto va a existir únicamente en las pantallas de cine.

Ana Lucía Barros
Redacción Cultura

 

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