Rugby acuático: Un deporte que se trabaja, se vive y goza

Fuente: Club Castores

Cuando a una persona de Bogotá le dicen piscina, se piensa en vacaciones. Si la asociamos con la palabra deportes, viene a la cabeza la natación. Pero ¿qué pasa si le añadimos un balón y fuerza física a la descripción?

Este es el caso del club subacuático de rugby Castores, de Bogotá. Entre Líneas habló con algunas de las personas del equipo, y aquí están, resumidas, las dinámicas de la disciplina y las metas que tienen como institución.

¿Qué es necesario para practicar rugby acuático?

Cualquier persona que quiera jugar este deporte debe tener unas capacidades avanzadas en natación.  “Las piscinas que se usan en los torneos o que nosotros usamos tienen una profundidad de ocho metros, por lo que, si la persona no sabe manejar bien la flotación, es mejor que no se dedique a este deporte”, indica Carolina Correa, entrenadora del club capitalino.

Los torneos en los que la escuadra participa se pueden dividir en tres categorías: la primera, Premium, donde están los de mejor rendimiento en el deporte; ascenso, referida a aquellos que tienen buena práctica, pero que carecen, en el momento, del plus para ser considerados como los mejores. En dicha categoría, se presenta la particularidad de que se puede realizar de manera mixta; y la última categoría: semillero o categorías infantiles, de aquellos que se están iniciando en las exigencias de la disciplina.

Otra característica que tienen los torneos es el límite de personas que se admiten inscritas en el equipo. Si bien ellos actualmente cuentan con sesenta y cinco miembros activos, en los torneos solo se admiten quince personas por equipo. La ventaja que tiene el club Castores con respecto a otros es que cuenta con dos equipos Premium, uno de ascenso y otro de jóvenes; por ende, pocas personas se quedan sin participación dentro del club.

Algunos de los gastos en los que el club debe invertir son inscripciones, transporte y en algunos casos hospedaje. Los patrocinios no son muchos, por lo que los requerimientos de la disciplina no se alcanzan a cubrir en su totalidad. “Participar y hacer este deporte corre más por cuenta propia que por la de alguien más. Porque al no ser un deporte tan conocido como otros, los patrocinios son más limitados y difíciles de conseguir, además de que el estado no apoya clubes para nada sino solamente a la selección nacional”, indica la entrenadora.

Otra de las dificultades que presentan como club deportivo es la dificultad para reclutar mujeres que quieran hacer parte del equipo. “No sabemos el motivo por el cual hay una gran cantidad de hombres dentro del club, pero una cantidad muy mínima de mujeres. Puede ser que no les llame la atención, que no lo conozcan o que al ser un deporte altamente agresivo las asuste. Pero la verdad es que no tenemos el motivo claro, lo único que sabemos es que esto dificulta un poco la participación en torneos, porque son más hombres que mujeres y no en todas las categorías se puede competir mixto”.

¿Hacia dónde va Castores?

Con respecto a sus metas a corto, mediano y largo plazo, Carolina indicó a Entre Líneas que la idea es llegar a participar más en torneos, tanto nacionales como internacionales, con el objetivo de hacerse conocer por un número mayor de personas y contribuir al crecimiento del deporte en el país; igualmente, buscan mejorar la participación de personas y jóvenes dentro de la disciplina, asegurando así el futuro de la misma dentro de la capital. Para esto último, han empezado a recorrer distintos colegios y universidades de la capital, informando a sus estudiantes sobre las ventajas del rugby acuático, sus modalidades, exigencias y goce. El camino aún es largo, pero la escuela Castores no se rinde ni se limita a pensar en el hoy. Se proyecta, y con eso contribuye al deporte colombiano.

Joseph Esteban Vivas
Redacción Deportes

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