Piques Ilegales, una noche llena de apuestas y adrenalina

Fuente: El Espectador

Mucho se ha escuchado de los piques ilegales que se realizan en Bogotá, sin embargo, existen historias que no se podrían creer y erizan la piel al escucharlas. Entre Líneas estuvo presente una de estas noches, y le brinda algunas de las historias que nos encontramos.

Desde gente que apuesta los vehículos hasta grandes leyendas en las “carreras callejeras”, los piques ilegales en la ciudad se han convertido en un dolor de cabeza y, si se quiere, un vicio para más de uno. A través de las redes sociales cientos de conductores son citados cada martes y jueves para competir de manera ilegal en las calles de la ciudad, son aproximadamente entre cien y doscientos carros y motocicletas los que bloquean calles como las américas o la calle 26, y se disponen a realizar piques de cuarto de milla donde la mayoría de las veces, se apuesta dinero.

Existe un punto de encuentro, allí se ven carros tradicionales como el Spark GT, o modelos de alta gama como Audi, todos dispuestos a jugarse la vida en una competencia que no dura más de veinte minutos por lugar. Partimos hacia las américas donde aproximadamente sesenta carros y motos picaron por la avenida; después, se dio la instrucción de cambiar de lugar así que nos dirigimos hacia la Boyacá donde se realizó el mismo procedimiento, en el camino pudimos notar que muchas veces no se respetan las señales de tránsito y los semáforos parece que no existieran.

Se bloquean las calles con todos los automóviles presentes, por ser a altas horas de la madrugada no se forman grandes congestiones, pero si más de un desafortunado debe esperar a que se levante la “pista” improvisada. Johana, que asiste a los piques ya hace 2 años con una Scooter Kymco Agility nos cuenta que la adrenalina en el lugar y la posibilidad de ganar dinero es una de las tentativas de asistir a los piques. “Yo comencé a venir de a poco, venía una vez por mes y a veces no apostaba, sólo lo hacía por correr que es lo que a mí más me gustaba, ya hoy en día sí se apuesta plata y es más seria la competencia”.

Entre quienes asisten a los piques ilegales se han tejido ya varias historias que se cuentan como anécdota de estas carreras, gente que ha fallecido por accidentes, personas que han apostados los vehículos y deben devolverse a pie a sus casas y hasta personas de avanzada edad que “parece que vinieran del trabajo”. Uno de los asistentes nos contaba que alguna vez en medio de los piques y bajo los efectos del alcohol, saliendo de Bogotá, estrelló el carro que el papá le había prestado. “Fue una cuenta larguita porque la sacada de los patios, el arreglo del carrito y las multas que me pusieron, mi papá casi me mata”, sin embargo, asiste todavía a los encuentros y dice que lo hace con más precaución.

Es también impresionante cómo en el momento de las escapadas, cuando llega la policía, todos los asistentes corren a los carros y motos para evadir los comparendos y controles que se hacen, ninguna señal de tránsito es respetada y hasta en contravía muchos conductores deciden arriesgar sus vidas, además de varios choques por el caos que se forma y una serie de insultos por parte de los conductores. A través de las redes sociales y el voz a voz, los organizadores del evento informan donde será el próximo encuentro, así, las motos se encargan de cerrar los carriles y los coches hacen que sea imposible pasar por la vía. Esta vez nos encontramos en el puente de la Calle 26 con NQS y el ambiente comenzó de nuevo a llenarse de motores que retumbaban y que corrían por unos segundos.

Nuestra acompañante nos contó que apostaría 50 mil pesos y su hazaña la hizo ganar, sin embargo, nos mencionó que no siempre es así, en ocasiones ha perdido grandes cantidades de dinero. “Es cuestión de suerte, a veces compiten pilotos muy buenos o motos modificadas y también hay otras donde uno gana fácil y le dan a uno más ganas de seguir corriendo” nos cuenta Johana mientras estaciona de nuevo la moto.

Los piques ilegales se han convertido en un evento tradicional de la capital, un lugar donde los más arriesgados van y apuestan todo por dinero y, si se quiere, por aceptación social. La adrenalina y el miedo que se siente en el lugar puede compararse con las grandes carreras de la Fórmula 1 o el Moto GP, sin embargo, esta es una competencia que ha cobrado más vidas y que sigue siendo de la calle, ilegal, como su nombre lo dice, y un “espectáculo” que no tiene miras a acabar.

Juan David Rincón

Redacción deportes

juanricon@entrelineas.co

 

 

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