Migrantes trans, los damnificados de Trump

Fuente: María Cidón Kiernan / animalpolitico.com

Desde 2014 se ha vuelto cada vez más complicado para la población trans conseguir asilo en los Estados Unidos en calidad de refugiados. Sin embargo, con la llegada de Donald Trump y sus políticas antimigratorias, el proceso se ha ralentizado aún más. Así lo demuestra un reportaje de CONNECTAS en alianza con International Center For Journalist (ICFJ)

Foto de María Cidón Kiernan

EEUU ya no es el paraíso de siempre en el que se puede ir en busca del tan anhelado “sueño americano”. Allí, la discriminación no es solamente en contra de los afroamericanos, sino también hacia los latinos. La situación se agrava, por ejemplo, cuando se trata de personas trans género. Conseguir asilo en EEUU se ha vuelto cada vez más difícil para cualquier extranjero desde el año 2014, cuando se acrecentó el número de menores indocumentados detenidos en la frontera con México y el gobierno le diera prioridad a estos casos, frente a la solicitudes de asilo que comenzarían a acumularse poco a poco.

Los solicitantes se ven obligados a quedarse en el país para no perder la validez de sus solicitudes y muchos de ellos quedan en un limbo legal, especialmente los indocumentados. La espera es de varios años para lograr el estatus de refugiado debido a la cantidad de trabajo al respecto que tiene el gobierno en el momento. Según ACNUR (Agencia de la ONU para los Refugiados), para 2015 se acumulaban 286.168 solicitudes de asilo sin resolver. En informe, además, acota que cerca del 42 por ciento de las solicitudes son presentadas por personas provenientes de México y Centroamérica por razones asociadas a situaciones de violencia, marginalidad y persecución en sus países de origen.

Desde 1994 se considera en EE.UU. a la población LGTBI como avalada para presentar solicitudes de asilo, en orden de su condición como minoría perseguida y discriminada. Sin embargo, hasta el momento no se lleva un registro específico para solicitudes presentadas específicamente por personas LGTBI, lo cual deriva en una falta de estadísticas al respecto. No obstante, organizaciones como Center for American Fund (CAP) se valen de los casos de Immigration Equality (IE) y Human Right First para generar algunas estadísticas sobre el tema. Estas organizaciones se encargan de prestar orientación y asistencia legal a quienes presentan solicitudes de asilo. Por ejemplo, entre 2010 y 2014, IE ha ayudado al asilo de más de 500 personas LGTBI.

Aunque las cifras no son oficiales ni completas, dado que otros procesos de solicitud son guiados por diferentes abogados y organizaciones, sí brindan una perspectiva de lo que se está haciendo en pro de personas LGTBI. En un informe de 2015 titulado “Diplomacia humanitaria: el papel del sistema de asilo estadounidense en la protección de los derechos globales LGBT”, el CAP solicita a ese Estado que se ponga en marcha un plan de registro especial para personas LGBTI, ya que, en el proceso de solicitud y espera del estado de refugiado, algunos trans se ven discriminados por su identidad sexual. Por ejemplo, en los centros de detención  a pesar de haber celdas diferenciadas para mujeres y hombres, mujeres trans son encerradas en los mismos espacios que los hombres. Asimismo, el CAP recomendó reforzar el número de jueces migratorios, pues no hay suficientes para tanta demanda de solicitudes de asilo.

Las solicitudes son mucho más complicadas de resolverse cuando no se ha arribado al país de manera legal. Las personas que son detenidas ingresando clandestinamente al país y solicitan asilo, el proceso empieza en calidad de asilo “defensivo”. Por su parte, si los solicitantes tienen visa, el proceso de asilo es “afirmativo”. Pasa luego a una entrevista y si es rechazada la petición, puede realizarse hasta dos apelaciones para volver a revisar el caso.

Una mano en Washington D.C

La capital de Estados Unidos goza de unas políticas públicas incluyentes y favorables para la población LGTBI. Sin embargo, hay también ciertos casos de discriminación que afectan a los afroamericanos y latinos trans. La Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha informado que en lo que va del 2017 se han presentado seis crímenes en contra de mujeres trans afroamericanas.

Connectas en alianza con el International Center For Journalist (ICFJ) conocieron la historia de Ruby Corado, una mujer trans salvadoreña que huyó de la violencia de su país en busca de una mejor vida en EEUU. Con tan solo 18 años, empezó a trabajar y tuvo problemas con su empleador cuando intentó abusar sexualmente de ella. Tras escapar, vivió en la indigencia y cuando podía alquilaba un lugar para dormir. Ruby soñó algún día con tener un albergue especializado para personas LGBTI y ese sueño se hizo realidad bajo el nombre de Casa Ruby, según cuenta el reportaje realizado por Connectas y el ICFJ.

Casa Ruby se ha vuelto un punto de referencia para las personas LGTBI latinas residentes en EEUU y que además adelantan sus procesos de solicitud de asilo. En este albergue, hay personas beneficiarias que se han vuelto activistas y conocen muy bien los procesos legales para ser refugiados. Pati Hernández, por ejemplo, es promotora de derechos de personas LGBTI y desde 2014 presentó su solicitud de asilo. Hoy por hoy, Pati asesora a los nuevos miembros de Casa Ruby en cuanto a los procesos legales que deben seguir para sus solicitudes.

 Activistas de Casa Ruby aseguran que con Donald Trump la situación se ha complicado. El nuevo presidente de EEUU se ha caracterizado por políticas migratorias acérrimas y fuertes contra extranjeros, refugiados y latinoamericanos. Por supuesto, el nuevo reto de las personas LGTBI en EEUU será lidiar con estos obstáculos que representa Trump para su estatus de refugiados y las solicitudes de asilo que hoy por hoy, se adelantan con ayuda de organizaciones como Immigration Equality y Human Right First, entre otras.

Redacción Política

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