La eterna guerra contra las drogas: ¿cuál es la solución?



Uno de los temas más debatidos en el país ha sido el acuerdo sobre  narcotráfico, como punto de la agenda de los diálogos de La Habana; sin embargo para algunos sectores no es suficiente centrar el debate en la sustitución de cultivos ilícitos, ya que si no se aborda del problema de la prohibición, en Colombia seguirá existiendo un grave fenómeno de violencia.

La rentabilidad

La rentabilidad del negocio la pone en evidencia un expendedor de drogas de Bogotá, que asegura que actualmente “aun cuando el precio es muy variable, un kilo de cocaína o panela (nombre que se le da a dicha cantidad de cocaína en la ciudad),  se compra en 3 o 4 millones de pesos y se  vende en alrededor de 12. (Escuche el siguiente audio) 

Megautilidades:

- Para hacer 1 kilo de cocaína, se requieren 350 kilos de hojas de coca.

- El kilo vendido en Colombia puede llegar a US$800.

- En países vecinos el mismo kilo sube a US$2.200

- El mismo kilo de cocaína si logra entrar a Estados Unidos, asciende US$14.500.

- Cuando el cargamento en territorio gringo está en manos de un capo se transforma a US$20.000 el kilo.

Precio al consumidor:

- El mismo kilo que ahora es de US$20.000 se divide para los distribuidores en ciudades como Los Angeles o Nueva York, y el resultado de esa venta suma US$78.000.

- Un distribuidor no lo vende por el valor que su "jefe" se lo pide, sino que lo aumenta hasta US$122.000.

El kilo que nace en Colombia por US800, tiene utilidades multimillonarias al crecer 15.150% 

Hay varios analistas que aseguran que la discusión sobre el acuerdo de narcotráfico y las conclusiones del mismo no son suficientes.

Julio Mejía es el líder de una organización que trabaja por las libertades individuales y comerciales de las personas, y asesoró en asuntos internacionales, entre otros altos mandos,  al  General Juan Pablo Rodríguez, actual  comandante del Ejército de Colombia entre 2013 y 2014. El experto afirma que “hay muchísimas deficiencias en los acuerdos de La Habana en el tema de drogas. Una de ellas es que se asume que es un problema netamente de las Farc y del Gobierno, y se desconoce todo lo que gira alrededor del embrollo mundial de los estupefacientes”.

Según Mejía, la salida de las Farc de las regiones dejará un espacio enorme para que otras bandas criminales y grupos vinculados al narcotráfico, como los cárteles mexicanos, entren a disputarse ese negocio, que mientras sea ilegal seguirá siendo rentable y especialmente con el actual precio del dólar. A este se le fenómeno se le denomina “efecto globo”. Cuando eso ocurra, lo más probable es que haya un aumento del índice de homicidios.

Por su parte el congresista Honorio Enríquez del Partido Centro Democrático afirma que “según datos de Naciones Unidas, en Colombia viene avanzando el número de hectáreas de coca  y hay una gran preocupación en cómo se va a solucionar este tema, porque no se puede dejar a su suerte".

En ese sentido la Oficina Nacional para el Control de las Drogas, del Gobierno de los Estados Unidos, estableció recientemente que durante el 2015 aumentaron los cultivos de coca en Colombia. La cifra el año pasado fue de 159.000 hectáreas en comparación con las 112.000 registradas en el 2014. Es decir; un aumento de 47.000 hectáreas en un año.

Queda claro que para el Centro Democrático la solución al problema del narcotráfico consiste en intensificar la lucha en contra de las bandas que se dedican a producir y  comercializar, así como la aspersión aérea de los cultivos, lo que va en contravía de la decisión de suspender esta técnica por parte del Gobierno. Pero de otro lado, el Gobierno de Colombia a raíz de un fallo de la Corte Constitucional tuvo que suspender la aspersión aérea con glifosato en octubre de 2015.

Violencia ocasionada por la venta ilegal.

Según estudios de la Fundación Ideas para la Paz, en conjunto con la Policía Nacional, de las 20 localidades que existen en Bogotá, seis reúnen más del 50% de los homicidios anuales, y esto tiene una correlación geográfica con la ubicación de las ollas de microtráfico y macrotráfico que, además, perdura a lo largo del tiempo. Para Julio Mejía, eso demuestra que el problema de muerte por homicidio en Colombia no tiene que ver con temas de cultura e intolerancia, sino que tiene un vínculo directo con el fenómeno de violencia instrumental que corresponde a la venta y compra de drogas.

En definitiva, Mejía piensa que “prohibir las drogas es una pésima idea y que una legalización de las mismas significaría una caída de los índices de homicidio, y una disminución de la corrupción en la Policía y en la rama judicial, además de una reducción de la población carcelaria”.

Pero el senador Henríquez no opina igual: “Yo me opongo tajantemente a ese tema de la legalización y mi partido también va en ese sentido. Las drogas son perversas, las drogas son las que han conducido en mayor parte a lo que hoy está viviendo y padeciendo no solo Colombia, sino Latinoamérica y el mundo en general. Las drogas son malditas y nosotros no podemos permitir que se legalice ningún tipo de droga”.

Lo cierto es que en el ambiente se siente que la firma está cerca y para muchos críticos de las conversaciones el tema de narcotráfico y drogas seguirá cobrando víctimas mortales.


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Laura Rojas

Julian Pinzón
Santiago Ángel
santiagoangel@entrelineas.co

Redacción Entre Líneas

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