Especial equitación (parte 1): Encontrando el caballo ideal

Fuente: Cortesía Camila Guerrero

Existen deportes individuales donde dependes de ti mismo y combates contra tus propios límites; hay otros grupales, donde el trabajo en equipo es fundamental para sacar el resultado, pero ¿qué pasa cuando tu compañero de equipo es un animal?

La equitación es un deporte que ha venido ganando cada vez más aceptación en el país. El número de aficionados jinetes va en aumento: de acuerdo a los últimos registros de la Federación Ecuestre de Colombia (FEC), existen 1.978 jinetes y 3.316 caballos inscritos en el país (Equisoft). La FEC es quien rige este deporte y se encuentra afiliada a la Federación Ecuestre Internacional, al Comité Olímpico Colombiano y cuenta con reconocimiento de Coldeportes. Tiene cinco Ligas Ecuestres asociadas: Bogotá, Cundinamarca, Antioquia, Valle y la Liga Ecuestre Militar. En otras ciudades del país como Bucaramanga o Ibagué también se practica la equitación, aunque no haya ninguna Liga establecida como tal.

El salto es probablemente la disciplina ecuestre más conocida. En esta modalidad olímpica, Colombia ha tenido buenas presentaciones, como la realizada por Daniel Bluman en los JJ.OO. 2012 en Londres, donde el antioqueño estuvo entre el grupo de los 20 que aspiraban a medalla, una instancia difícil de alcanzar para un jinete colombiano en medio de grandes potencias internacionales.

Sin embargo, en este deporte el proceso no solo depende del jinete sino también de su caballo. Es por esto que aquí le contamos cómo es el proceso de acercamiento entre el jinete y su caballo ideal.

Javier, un joven pero experimentado profesor de Equitación, nos cuenta que “los caballos se empiezan a trabajar a la edad de dos años y el primer acercamiento que tiene un jinete con el caballo es lo que se conoce como ‘descosquillar el caballo’”, es decir, acariciarlo en el cuello, en la grupa, etc. Posteriormente, “se inicia ‘trabajándolos a la cuerda’, donde el caballo sin estar ensillado realiza un circular de 20 metros junto al jinete (Ver imagen 1) y tras una semana de este trabajo, se le puede comenzar a poner el pelero y el cincho.

El jinete empieza a entrenar a su caballo haciéndolo dar vueltas.

El jinete empieza a entrenar a su caballo haciéndolo dar vueltas.

Una vez se acostumbre, por último, se le pone la silla de montar”. En este punto, el proceso de conocimiento y confianza con el caballo empieza a ser suficiente para avanzar al siguiente paso: montarlo. Sin embargo, para que el caballo vaya sintiendo el peso de jinete y se vaya acostumbrando, se empieza de lado y apoyándose en el abdomen (Ver imagen 2).

En esta posición el caballo empieza a acostumbrarse al peso del jinete.

En esta posición el caballo empieza a acostumbrarse al peso del jinete.

Si bien ganarse la confianza y el trabajo en equipo es bastante complicado de lograr, la Equitación logra alcances y conexiones inimaginables, “ese entendimiento tan especial que hay entre diferentes especies”, como lo describe Camila, una joven y apasionada jinete de 19 años, quien nos cuenta su experiencia y esa bonita relación que se crea entre jinete y caballo.

Desde que se inicia en el deporte, se dice que lo ideal es montar varios caballos, para reconocer con cuál se siente más cómodo y qué tipo de caballo le gusta más. “Yo antes montaba un caballo muy pesado, empecé a cambiar y ahora tengo a ‘Coffee’. Al principio le tenía miedo porque era un caballo de polo y ellos son muy acelerados, además de que es bastante joven, pero poco a poco le fui dando la oportunidad”, cuenta Camila sobre la primera impresión que tuvo de su nuevo compañero.

Sin embargo, “hubo un día en el que me caí Generalmente cuando eso pasa ellos se asustan y agarran a correr, pero después de que eso pasó el caballo frenó, se echó para atrás y levantó la pata para no pisarme. Ese día mi entrenador me dijo que tenía una conexión especial con ese caballo porque es difícil que se fije en ese tipo de cosas. Desde ahí me conecté mucho con él y suena muy mágico y todo, pero siento que los dos nos entendemos”. Una vez se logra ese entendimiento, el trabajo en conjunto empieza a motivar y crear nuevas metas: “me propuse saltarlo y ya llevo varios meses adiestrándolo e intentando quitarle el miedo al salto” añade con orgullo, pues para ella, una vez te entiendes con él, “el caballo se convierte prácticamente en tu hijo, el cariño es muy especial y la conexión se siente muchísimo. Desde que llegas, él va y te recibe, cualquier cosa que le pase te preocupa, así como él siente cuando tú estás mal”.

Sin duda, este deporte trae un gran mensaje para el mundo: la comprensión, paciencia, amabilidad y humildad que caracterizan a los caballitos que cada día se levantan con la esperanza de que su jinete no tarde en llegar. Ojalá los seres humanos se contagien de lo bueno de cada especie y puedan superar cada obstáculo que se cruce, y que así como caballo y jinete, haya personas capaces de comprender y respetar al otro, esperar los deseos del tiempo y trabajar en conjunto por resultados seguros.

Espere la segunda parte de este especial de equitación el viernes 30 de junio en www.entrelineas.co

Andrea R. Pérez
andrearojas@entrelineas.co
Redacción Deportes

ruedo
primera montada
Cortesía Camila guerrero

No hay comentarios

Agregar comentario