El cine y la salud mental: ¿realidad o ficción?

Fuente: Europa Press

El cine muchas veces aborda contenidos difíciles y de gran repercusión, como los problemas mentales. Grandes películas, como The Shining o Split, tocan temáticas relacionadas con mentes enfermas o dolidas. Entre Líneas habló con dos profesionales de la salud mental sobre el abordaje que hace el cine y qué repercusiones tiene en los espectadores.

Salas llenas de gente, luces apagadas, rostros expectantes y una proyección que comienza. El uso del cine como recurso didáctico y una manera más entretenida para intentar ilustrar los trastornos mentales está teniendo gran acogida actualmente.

Guionistas y directores han filmado cientos de películas con elementos que hablan de “salirse de la norma”. El “todo ha sido un sueño” o “todo está en tu cabeza” en años anteriores brindaba novedad y versatilidad. Pero hoy en día quizá solo es una máscara más sobre la salud mental, y solo alimentan los estereotipos y el estigma de lo que significa la mente humana.

Elizabeth Linares, psicóloga clínica, asegura que si bien el abordaje desde el cine resulta útil en la medida de que da a conocer de una forma más sencilla dicha temática, trae consigo consecuencias que no han logrado ser contrarrestadas: “puede promover la construcción de prejuicios por el desconocimiento formal de algunas de las condiciones de la salud mental. Genera además efectos sociales de difícil control, como la popularización de las conductas y puede generar aumento en ciertas comportamientos si no se hace un buen manejo de la información”.

El ejercicio del cine tiene matices interesantes para la comprensión no solo de los problemas mentales sino también del bienestar psicológico. Es por eso que el cine se convierte en un paradigma, como lo refiere Carlos Álvarez, psicólogo experto: “la importancia del cine tiene que ver con la posibilidad de proyectar una idea o un imaginario sobre la salud mental. El espectador puede identificarse con ciertos personajes y encontrar posibles soluciones para su vida. Homogeneiza el pensamiento; es una forma de ver la vida”.

Para hablar de la repercusión que tiene el abordar estas temáticas, habría que puntualizar de qué tipo de sociedad estamos hablando. Es decir, cada entorno tiene especificaciones sociales y conductuales que hacen que la comprensión de ciertas películas sea diferente.

“Hay aspectos en ciertos países o naciones, como una formación académica mayor, que permiten que el cine sea recibido de maneras distintas. Es posible que en países como Colombia, donde hay pocos niveles de formación haya mucho más prejuicios y cargas sociales en relación a la salud mental”, puntualiza Álvarez.

Aquí no es tan sencillo el abordaje de temas como la depresión o ansiedad porque no tienen la suficiente fuerza de compresión para el espectador. Hay ciertos patrones culturales que ayudan a consolidar el cómo se entienden estos conceptos.

No solo películas sino series como Black Mirror ofrecen un panorama de reflexión mucho más profundo y fundamentado en conocimiento y espacios de discusión, por ejemplo. “Hay un capítulo de la sociedad pegada al celular y a los corazoncitos. Me pareció bastante enfermizo, porque se naturaliza cierto repertorio de conducta. Esa visión de la compulsión por recibir adulación a través de un like, algo tan banal e inmediato, fortalece esa visión estructurada y cimentada de la salud mental”.

Actualmente series como 13 reasons why  han generado un fenómeno global del suicidio y la depresión. Linares y Álvarez coinciden en que el manejo de la información y la calidad ética de esas producciones visuales queda en tela de juicio. ¿Cada espectador tiene las competencias y habilidades para comprender el mensaje?

La posibilidad de acceder a este tipo de contenidos visibiliza no solo el espectro a veces poco luminoso de la mente humana, sino que permite humanizar y crear brechas de incertidumbre para el espectador. ¿Existen aquellos centros psiquiátricos blancos y puros? ¿Hay personas que escuchan voces del más allá y replican aquello que les susurran al oído?

Si bien mucho de lo que observamos en dichas producciones es producto de la imaginación y creatividad de los guionistas, hay bastante de real. No se puede establecer a ciencia cierta si la información sobre la cual se sustenta la trama de una película se instala en esa literatura científica que, por ejemplo, profesionales de la salud estudian y discuten. Sin embargo, es significativa aquella curiosidad que se genera cuando se escucha hablar de “esquizofrenia”, por dar un ejemplo.

En conclusión, es importante que como sociedad comprendamos el impacto significativo que no solo el cine ha tenido en el estudio de las enfermedades mentales, sino también el cómo estamos entendiendo dichas manifestaciones y las consecuencias que tienen en nuestra propia mente.

A modo de invitación, les presentamos un top 5 de películas que hablan sobre trastornos mentales y que, probablemente, lo dejarán preguntándose si es realidad o ficción.

  1. Shutter Island: https://www.youtube.com/watch?v=PbjiRGgqL3Q

4.The Black Swan: https://www.youtube.com/watch?v=5jaI1XOB-bs

  1. Girl, Interrupted: https://www.youtube.com/watch?v=iictRMHBViY
  2. The Machinist: https://www.youtube.com/watch?v=H0fuHY4U1UA
  3. The Fight Club: https://www.youtube.com/watch?v=SUXWAEX2jlg

Tania Herazo

taniaherazo@entrelineas.co

Redacción Cultura

 

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