“Carta al Niño Dios” (Opinión)



Foto: AlterEddie

Columna de opinión en forma de misiva para hacer un balance de este año (la paz, los deportes, la música, la violencia...) y expresar algunos deseos de muchos colombianos para el próximo. Una nueva pluma se unirá a nuestra familia el próximo año y aquí se estrena.

Querido Niño Dios:

En un país indigestado de tanto tragar violencia, que vive roto y fragmentado desde antes del florero de Llorente hasta después de los huecos de las calles capitalinas, es difícil creer en milagros. Sin embargo, si en este año nos regalaste el ascenso del América, la destitución de Ordóñez y un boleto para llevar una película a los Óscar, creemos que tienes con qué traernos buenas nuevas el año que viene.

La primera petición de la carta siempre es la más importante, necesitamos consolidar la paz, no La Paz de Bolivia, ni la paz de Santos; la verdadera paz de Colombia. Que el esfuerzo tras cuatro años no se quede estancando en más de 200 hojas de papel, que cambiemos la cultura “del más vivo” por la del más solidario e incluyente, que la sociedad no se trague tanto cuento “chimbo” que le cae más pesado a la verdadera democracia que al estómago. A ver si así, los del Centro Democrático algún día se ponen de acuerdo con el Acuerdo, e incluso, con ellos mismos. Que si logramos negociar con el ELN, las campañas electorales sean honestas y no las dirija Juan Carlos Vélez.

Aunque algunos parezcan payasos, requerimos más seriedad y rigor periodístico porque esto no es un chiste. Que si Vicky Dávila cree tener una prueba que destape la red de prostitución de la policía, de verdad la tenga y que no sea solo el testimonio audiovisual de dos amantes homosexuales, de lo contrario que siga en Youtube. Pero ojo, esto no se trata de acusar a los LGBT, porque a diferencia de lo que opinan la senadora Viviane Morales y el ex procurador, ser gay no es un crimen.

Te agradecemos por el aporte deportivo de Nairo Quintana, que se coronó luego de darle la vuelta a España; por las tres medallas de oro que nos dieron Ibargüen, Figueroa y Pajón en los olímpicos; y por la Libertadores del Atlético Nacional. Nos gusta enseñar la sonrisa y que el deporte nos ayude a lucirla, que se dignifique el oficio como se ha hecho con los fallecidos del Chapecoense, que no se nos amargue la cara ni sigamos lidiando con corruptos como Luis Bedoya en la Dimayor.

Y ya que entramos al tan debatido tema de la corrupción, sería bueno que la mermelada dejara de ser un ingrediente político y regresara a la cocina. Que los colombianos seamos más puntuales, en las oficinas, en las escuelas —y si puedes, solo si puedes—, también en el congreso. Quizás estás cansado de que los bogotanos seamos tan insistentes, pero, en serio, necesitamos el metro. Que la ciudad no se llene de transmilenios y que Peñalosa sí haga un doctorado.

¡No te olvides de nuestros oídos! Esperamos ganar más Grammy como Shakira y Vives con su bicicleta. Que vengan más bandas como los Rolling Stones y no solo nos compren obleas. ¿Qué tal unas empanaditas con Tampico? Mira que ya no les costarán de más por la reforma tributaria.

Ahora te hablo como mujer y en representación de todas ellas, quisiéramos que realmente haya un alto contra el machismo en este país. Que no se considere normal el acoso laboral y se denuncie como con el ex defensor del pueblo, Jorge Armando Otálora. Que la violencia doméstica se termine y no se repitan más casos como los del futbolista Hayner Mosquera con su esposa. Que si hacemos escándalo por una canción de reggaetón se haga también para erradicar toda la violencia que acongoja a Colombia. Sobre todo la de tus adorados niños, también víctimas de violación sexual, como Yuliana Samboní, y que mueren desnutridos en la Guajira o en el Chocó.

Como punto aparte, y por pura curiosidad, quisiera saber si Fidel necesita palanca para entrar al cielo y encontrarse con Gabo; que la señora Cabal anda enojada porque le falsifican sus trinos, pero no dejaremos de fijarnos en las barrabasadas que escribe.

Querido Niño, por favor responde a nuestra carta. Si no la respondes tú, espero que Colombia lo haga. Que si Dios anda embolatado con el milagro, una ayudita de los hombres nos cae de perlas. Tráenos la paz “estable y duradera”, que quizás así le alegremos el día a mi tía y el Papa Francisco por fin nos visite.

Camila Escobar
Redacción Entre Líneas

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