Los mamertos de derecha



Es sabido que la palabra “mamerto” se la han endosado a la izquierda de manera crónica a lo largo de una historia mal contada sobre los buenos y los malos, casi siempre desde la visión eurocéntrica u occidentalizada que a través de los elementos informativos o propagandísticos embaucan la cultura lingüística de una sociedad. No obstante, por estos días y desde hace ya un par de años, en Colombia sucede algo… no tanto con la izquierda sino con la forma en que ésta es configurada a través del lenguaje mediático.

Supuestamente esa izquierda, triste, fea, ruin, perdida en los anales de la historia, y solo recordada como una quimera estéril por unos pocos, increíblemente, aún sale como un fantasma a asustar a más de uno de esos que andan entronados en los medios masivos de información, esos y esas que pasan no pocos días refiriéndose a la izquierda con descripciones tales como “es un fracaso”, “está muerta”, “es una entelequia”. No obstante, están más asustados que Pinochet con el marxismo y puede que en el fondo, o mejor, en la superficie de sus acusaciones, no hagan otra cosa sino recordarle a los analíticos que con dichas apreciaciones, cubren el miedo a reconocer en sus propias circunstancias culturales y políticas que si la izquierda fracasó, la derecha lo hizo hace tiempo, sólo que está vestida con ese traje de mal gusto color liberalismo, para no verse tan horrible como siempre ha sido.

Desde esos típicos señalamientos que se le hacen a cualquiera que abogue por una causa social más allá de los esperpentos filantrópicos que le venden a la gente con nombres de “responsabilidad social” o de “gente que quiere a la gente”, desde esos señalamientos al inconformismo crítico por considerarlo una piedra en el zapato para los mercados, la palabra “mamerto” parece que sólo ha estado a una orilla del río. No obstante, hay que reconocer que el uribismo ha configurado una forma de pensar a través del engaño (acuérdese de Juan Carlos Vélez), a través de la exacerbación del odio absurdo (acuérdese del ex procurador), a través del señalamiento sin fundamento teórico (acuérdese de una cosa llamada “castro chavismo”) y es que incluso ha configurado su propio lenguaje derechista empleando en ocasiones viejos conceptos de la izquierda, cosa que, más que una provocación, es una aceptación de las sugerencias de un ex  izquierdoso y actual constructor del discurso uribista, señor ex EPL: Obdulio Gaviria.

No digamos mentiras, mamertos de izquierda también existen, basta con reconocer esa desconfianza inmediata que se desarrolla cuando alguien te dice que Robledo es un gran representante de la izquierda, y allí comprendes que la izquierda sigue poniendo su cuota de mamertos… ¿pero y la derecha? ¡La derecha también! ¿No lo sabía? Bueno, aquí le indico una propuesta eufemística sobre cómo reconocer a un mamerto de derecha.

  • Son aquellos que se la pasan diciendo que la izquierda es un fracaso luego de ver trinos, posteos, memes o el programa La Noche de RCN.
  • Son los que en las universidades degradan a la izquierda porque leen periódicos que les regalan en la calle o leen un par de artículos en revistas cuyo gran prestigio no les alcanza para ser un marco teórico serio de los problemas.
  • Son aquellos que pagan todo a crédito, no saben quién es Friedman y luego dicen “la pobreza es culpa de los pobres”.
  • Son aquellos que juran que el Polo es un partido de izquierda.
  • Son aquellos que creen en lo que dice Uribe y todo su combo, sin dudar ni en una sola coma.
  • Son aquellos que odiaban a Chávez por dictador y no tienen ni idea de quién era Carlos Andrés Pérez ni del Caracazo.
  • Son aquellos que cuando les dicen que están equivocados, tienden a ofender o a decir “váyase a Cuba, corra a Venezuela”.
  • Son aquellos que votaron por el “no”, persuadidos por un meme.
  • Son los que votaron por el “no” engañados por Juan Carlos Vélez, y aun así niegan u omiten que fueron engañados.
  • Son aquellos que se reían con las gracias de Jaime Garzón y hoy son uribistas o emprendedores neoliberales.
  • Son aquellos que dicen “antes sí había ideales” pero no tienen ni idea qué había “antes” ni qué significa “ideales”.
  • Son aquellos que creen que el comunismo les va a quitar el carro que le deben al banco.
  • Son los que creen que las protestas perjudican la economía.
  • Son los que creen que el tema de la Guajira se acaba con anticonceptivos.
  • Son los que creen que un campesino es atrasado y es mejor volverlo empresario.

No nos digamos mentiras, en Colombia existe hoy una casta de mamertos de derecha que rayan en lo trillado, en lo recalcitrante, en lo traqueto, supersticioso y místico con todas y cada una de sus declaraciones. Creo yo que el caldo de cultivo que ha sido el sustrato del triunfo para estos mamertos de derecha fue la comprensión clara de serias complejidades. La primera, que hoy tal parece que en nuestra sociedad la construcción de una postura o un discurso político se hacen a partir de trinos, artículos de opinión o someros debates en los medios. La segunda, que la universidad en su conjunto parece alejarse cada vez más de la teoría, y en medio del bazar de los títulos, abraza con gusto la opinitis de docentes y estudiantes, antes que comprender a fondo tremenda situación…

Sí, hoy avanza el mamerto de derecha, es una caricatura; tiene a mi juicio embajador (Uribe) y embajadora (Gurisatti), pero esas son palabras mayores, prefiero dejarlo en el aire y que lo deduzca un etnógrafo, un lingüista, o un comunicólogo. Lo más importante es saber una cosa: que los hay, los hay.

 

Por: Johan Mendoza Torres

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