La tierra del olvido: crisis en La Guajira



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Los casos de desnutrición infantil en niños en La Guajira ha generado gran preocupación por parte de los entes gubernamentales, ONG’S y la sociedad en general. La situación, que desde finales del 2015 se mostraba crítica, alcanzó su punto álgido a mediados de este año, cuando no solo siguieron aumentando el número de niños que murieron por desnutrición, sino que también se anuló la elección de Oneida Pinto y salió a la luz el ‘cartel del hambre’.

Las cifras son perturbadoras. Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos entre el año 2007 y 2015 se presentaron 4.700 muertes de niños por desnutrición y, hasta el momento, se han registrado 40 casos de menores que han muerto por la misma causa a lo largo del 2016.

La representante de Unicef, a través del periódico El Tiempo, hizo un llamado a analizar la situación de los menores Wayúu en Colombia: “Tanta plata que tiene este país y tanta plata que no llega a la infancia. Hay una situación bastante compleja en términos de los gobernantes, el manejo de los recursos y la asertividad de las políticas públicas. Yo no sé cuántos millones de pesos ha gastado La Guajira para poder atender el tema de agua cuando es una necesidad básica”.

Además de esto, en una entrevista en El Tiempo, un representante de la comunidad Wayúu, afirma que es usual que un hospital salve la vida de un niño indígena que morirá en pocos días, sobre todo teniendo en cuenta el abandono por parte del Estado: “Si el niño está muriendo, sus padres lo llevan al hospital, pero cuando se recupera regresa a su casa, allá no hay alimento y ahí el niño muere (…) Hay un total desabastecimiento de alimentos, principalmente en las áreas cercanas a las urbes. En los últimos 25 años eso ha sido normal”.

La corrupción

El pasado 7 de junio del 2016 se anuló la elección como gobernadora del Departamento de la Guajira a Oneida Pinto y desde entonces, en tan solo 30 días, el superintendente de Notariado y Registro, Jorge Enrique Vélez, encargado como gobernador de La Guajira, ha denunciado una amplia variedad de irregularidades en la administración de recursos. Entre estas irregularidades, se evidenció que la ex gobernadora ya había ejecutado el 89% del presupuesto para contratación, lo que implica que dejó el departamento sin los recursos económicos para la alimentación escolar en la segunda mitad del año, y asimismo dejó un impresionante desorden en la gestión.

Además de esto, la Contraloría encontró hallazgos fiscales por más de 16 mil millones de pesos en Programas de Alimentación Escolar en contratos con las mismas empresas donde se pagaron valores mayores por la ración de comida, sin que estas raciones se vieran; a esto se le llamó “el cartel del hambre”.

Las causas

Después de las últimos avances del caso, es posible que algunos sectores quieran adjudicarle la culpa de la desnutrición infantil únicamente a la corrupción o, aún peor, a las costumbres indígenas –algo absurdo si se tiene en cuenta que estos grupos habitan el país incluso antes de su descubrimiento-, como lo publicó en un artículo la W Radio (consultar el articulo aquí). Sin embargo, reducir un problema de tal envergadura a un motivo sería minimizar la grave situación que ha padecido la Guajira durante, al menos, 50 años.

A través de decenas de debates, informes y mesas de trabajo sobre la crisis humanitaria en La Guajira, se ha llegado a la conclusión de que han sido múltiples las causas que han llevado al departamento a uno de sus momentos más críticos. Estas causas se pueden dividir en cinco principales:

1) La sequía extrema que se viene presentando hace tres años: la ausencia de lluvias ha tenido graves consecuencias en la seguridad alimentaria, pero ésta no es la única causa, además, ONG’s han denunciado que las multinacionales carboneras han acaparado el agua y despojado de las fuentes a los habitantes.

2) Población diversa y aspecto cultural del departamento: según el Dane, aproximadamente 902 mil habitantes, de los cuales 162.362 están en Uribia, pero de manera dispersa en 22 mil puntos poblados, mientras que en Manaure son 7.900 los puntos poblados, en Maicao 5.900 y en Riohacha 4.900.

3) Cierre de la frontera con Venezuela: debido que para las culturas indígenas no existen las fronteras entre las naciones, esto ha ocasionado que las comunidades no puedan conseguir alimentos en el vecino país.

4) El olvido por parte del Estado: el departamento “ha sido objeto constante e histórico de abandono”, como lo reconoció la Defensoría del Pueblo y por lo tanto se han acostumbrado al desamparo que han sufrido desde el año 1957.

5) La creciente corrupción: así como monseñor Héctor Salah Zuleta aseguró a El Heraldo, la corrupción “es la principal calamidad del Departamento, ya que han usado para su propio beneficio los recursos que debieron emplear en la solución de tanto problema que tiene esta región”.

Acciones y soluciones inmediatas

Después de la destitución de Oneida Pinto, la Gobernación de La Guajira quedó a cargo de Jorge Enrique Vélez, a quien se le asignó la tarea de ordenar el desorden administrativo y empezar a buscar soluciones para la crisis en el departamento. Asimismo, en respuesta al “cartel del hambre”, el gobernador encargado decidió asignar la responsabilidad de los recursos a la Arquidiócesis, una medida que ha generado algunas discusiones, pero de la que en general se esperan resultados positivos.

Además, “diseñar, coordinar y ejecutar un plan eficiente y eficaz que dé solución integral y definitiva a las dificultades de desnutrición, salud y falta de acceso al agua potable y salubre de los niños y niñas Wayúu", dentro de un organigrama de tiempos razonables y reales fue una de las ordenes que la Corte Suprema de Justicia le dio al gobierno para buscar superar la crisis. De la misma manera, la Corte le exigió al Ministerio de Ambiente prevenir el riesgo ecológico de la desaparición de las fuentes hídricas y al Ministerio de Agricultura brindar apoyo para impulsar propuestas que permitan mejorar el sector agropecuario, pesquero y rural,  para generar procesos que permitan obtener alimentos.  

Sin embargo, a pesar de este llamado de la Corte Suprema de Justicia, la desconfianza, generada por casi 50 años de abandono, queda en el aire, ¿será suficiente este llamado para que el Gobierno recuerde que La Guajira existe no solo por la minería y los votos? Solo queda esperar lo mejor, porque si no es así de La Guajira, sus cinco pueblos nativos y exóticos paisajes, solo quedará el recuerdo, un desierto y el fantasma de la corrupción.

Dayana Martínez Cárdenas

Revista Entre líneas

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