El poder del periodismo

17/02/2015

 

foto de http://www.jacobinmag.com/

Las recientes elecciones ocurridas en Grecia arrojaron como ganador al partido de izquierda radical Syriza y su líder Alexis Tsipras se posesionó como primer ministro recientemente. Esta victoria ha alimentado las esperanzas de la sociedad griega de que la situación de este país mejorará, ya que el nuevo gobierno ha prometido aplicar nuevas medidas distintas a las ya tomadas para solucionar la crisis griega. Sin embargo, esta victoria deja más preguntas que respuestas, ya que se plantea difícil llevar a cabo las promesas del nuevo gobierno.

Estas dificultades yacen no tanto en el interior del sistema político griego (donde Syriza, por medio de un pacto con un partido de derecha nacionalista posee las mayorías en el parlamento griego) sino más bien en el exterior, donde las trabas a las políticas anti-austeridad que planea llevar a cabo el gobierno de Tsipras se plantean más fuertes, ya que deberá negociar con la Troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional) para reversar las medidas de austeridad que le han sido impuestas a Grecia; además deberá buscar el apoyo de otros gobiernos que respalden sus posturas y que le permitan negociar con sus grandes acreedores (Alemania, por ejemplo). Todo esto hace ver el panorama bastante complicado en el exterior para el desarrollo de las políticas del gobierno griego; más aun, las posturas de las grandes potencias de la Unión Europea, quienes se han mostrado reacias a aceptar una negociación de la deuda griega o muy cerradas a una nueva forma de salir de la crisis como la que apoya Tsipras y que implica dejar de endeudar cada vez más al país. Pero lo importante es que existe la voluntad de negociar entre las partes y se plantean escuchar las propuestas, como ya se observó en la gira del ministro de economía del país helénico por Europa.

Finalmente, la victoria de Syriza en Grecia plantea una cuestión vital para Europa en los próximos años y es ¿para dónde va la Unión? La crisis ha terminado por darle argumentos a los partidos críticos con las políticas de la Unión Europea, especialmente en los países que han sufrido con mayor rudeza la crisis económica de los últimos años: en Grecia sube un partido de izquierda radical al poder, mientras que el partido de ultraderecha Amanecer Dorado se ubica como la tercera fuerza política del país; en España ha empezado a sonar con fuerza el movimiento político de izquierda encabezado por Pablo Iglesias como alternativa a unos partidos tradicionales que no han logrado contener el desempleo en el país ibérico; mientras que en Francia el partido Frente Nacional de extrema derecha, encabezado por Marine Le Pen, ha ganado fuerza y ha empezado a ganar protagonismo en los últimos meses en el escenario político francés de cara a las próximas elecciones presidenciales. Muchas de estas fuerzas políticas plantean la necesidad de cambiar las políticas europeas o, en su defecto, impulsan la necesidad de abandonar la Unión Europea; por lo cual se hace necesario que se replantee al interior de Europa la dirección en la que va el proyecto comunitario y se planteen las reformas necesarias para llevar a cabo una transformación que permita no solo solucionar la crisis sino llevar a cabo un desarrollo más parejo entre los diversos miembros de la Unión Europea.

Simón Hernández

Revista Entre Líneas, Política.

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